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Cursos interiorismo online y presenciales en Barcelona. Interioristas. Mar Esplà Povo, experta en color

El color influye en nuestro estado de ánimo

3 marzo 2019

El color tiene el poder de transformar un espacio normal y ordinario en uno de excepcional y extraordinario.

Una de mis pasiones dentro y fuera de mi trabajo es el color. Siempre he disfrutado de la costumbre de escuchar el diálogo entre colores. Me divierte combinarlos y experimentar, escucho atentamente con los sentidos e imagino su conversación y juego a modificarla hasta crear con ellos sintonías coherentes.

Cuando se crea una armonía de color sientes como si todo encajara y los objetos y el espacio sonríen.

Del mismo modo que el color de la ropa que llevamos nos ayuda a sentirnos mejor, en interiorismo el color de las paredes, el propio color de los materiales, el de los tejidos y el de todos los objetos que nos rodean tienen mucho que decir tanto por ellos mismos como en su conjunto y su influencia nos cambia el estado de ánimo.

El color siempre está en compañía

Cada color transmite algo y nos hace sentir ciertas emociones. Pero ¡ojo! La percepción de cada color varía en función de los que tiene alrededor. En nuestro entorno siempre vemos colores diferentes combinándose entre ellos. Cuando dos colores están juntos se transforman sutilmente y los percibimos de manera diferente que cuando los captamos por separado.

La combinación entre ellos se presenta como una melodía que nos hace vibrar hacia el relax, hacia la acción o incluso también ¡nos puede llevar a la desidia y al aburrimiento!

Los colores entre sí se hablan, a veces susurran, a veces gritan, a veces cantan y a veces cuentan historias fantásticas y a veces callan. Si los escuchas atentamente sentirás si aquello de lo que hablan te funciona y te emociona. Entonces podrás hablar de armonía de color.

Prueba. Fíjate en la relación entre el tono del pavimento donde ahora te encuentras y la pared que llega hasta el suelo. Escúchalos. ¿Qué charla están teniendo entre ellos? ¿Qué percibes?

Sobre la simbología del color

Se ha escrito mucha literatura sobre el simbolismo del color. Efectivamente a lo largo de la historia el color ha contribuido a comunicarnos, lo hemos utilizado como símbolo para expresar ideas, conceptos, supersticiones… Cada cultura ha utilizado el color como herramienta simbólica. Si leemos algunos de los libros que hablan de ello nos daremos cuenta de que hay concordancias y discrepancias y no es que algunos estén equivocados y otros lleven razón, sino que en el mundo de la simbología se debe tener muy en cuenta la diversidad cultural: las circunstancias, el clima, la historia de cada pueblo en un determinado momento.

Por ejemplo, hay pueblos que celebran el duelo vistiéndolo todo de negro mientras que hay otros que lo celebran con el blanco. Es decir que es posible, y a veces necesario, tener en consideración la simbología de los colores siempre y cuando nos cuestionemos para quién o para qué se está escogiendo el color.

Llegamos a la conclusión de que el color como símbolo es algo cultural e intelectual y por tanto no es universal -al lo largo del planeta- ni atemporal -a lo largo de la historia-.

La percepción sensitiva del color

La simbología puede influir en el estado de ánimo a través del intelecto pero la influencia del color es más poderosa y directa cuando transmite física y sensorialmente.  

En mi trabajo con el espacio y sus habitantes, prefiero estudiar el color a partir de las emociones y percepciones que provoca más que con lo que simboliza. Busco siempre una coherencia más atemporal y universal, pero eso ya es una cuestión personal.  

El color lo experimentamos con los sentidos y la memoria. Primero captamos con los cinco sistemas sensitivos, lo procesamos, memorizamos y lo recordamos y luego sentimos una emoción y reaccionamos a ella.

Los colores están en la naturaleza, en los fenómenos y en la materia y desde siempre nos han comunicado algo. El gris oscuro y espeso del cielo que anuncia una tormenta siempre ha tenido ese mismo tono de gris, en la época mesopotámica como en la edad media, en la China como en Canadá.

Desde nuestros ancestros hemos dialogado con los fenómenos. Tenemos sistemas sensitivos que captan todo lo que ocurre y con nuestra capacidad cognitiva y de memoria hemos ido haciéndonos un catálogo de acciones y reacciones para nuestra supervivencia y placer. La naturaleza habla un lenguaje que captamos con todos los sentidos y reaccionamos a ella, sobre todo en épocas en las que estábamos más conectados y expuestos a su influencia. El color es un gran signo de la naturaleza que siempre ha estado allí y se nos ha grabado en la memoria ancestral.

La naturaleza como maestra

¿Entonces, si necesitamos saber cómo influirá emocionalmente un color o un conjunto de colores, de qué fuentes podemos inspirarnos?

Cuando aplicamos el color para transmitir emociones qué mejor que la naturaleza como maestra. La tienes a tu lado 365 días al año. La naturaleza te sirve de inspiración y referente.

Ejemplos: Las puestas de sol nos gustan. A ti, a mi y al vecino de Australia. Es universal porque llevamos miles de años observándolas y siempre, siempre nos indican que es hora de retirarse, de hacer una pausa. Sus colores y su combinación nos relaja.

También los colores intensos y el contraste entre ellos pertenecen a la primavera y al igual que esta estación después del invierno, sus colores y su combinación nos despiertan e invitan a la acción.

El azul de un cielo limpio no simboliza, sino que es signo de serenidad, después de una tormenta, el azul de cielo despejado nos invita a la actividad serena.

Te propongo un ejercicio de entrenamiento

Si te apetece ya puedes empezar a entrenar tu sensibilidad y dominio del lenguaje del color. Te propongo un ejercicio de entrenamiento que incluyo en el programa de entrenamiento de color emocional que estoy preparando para una formación próxima.

Este ejercicio te va a despertar la capacidad de detectar la armonía entre colores y su influencia en nosotros:

Observa detenidamente un entorno natural, un fenómeno atmosférico, etc. Capta cada uno de sus colores, deja a un lado la simplificación racional y mira con tu hemisferio derecho del cerebro para detectar cada uno de los tonos, como si tuvieras que escogerlos de una carta de colores. Al mismo tiempo date cuenta y pregúntate las sensaciones o emociones que estás percibiendo.

Cuando practicas este ejercicio en directo, al aire libre y sin filtros no solo entrenas tu sensibilidad y despiertas tu hemisferio derecho del cerebro y tu creatividad sino que además le regalas a tu alma un momento de conexión impagable.

En el momento de elegir un color o una combinación de ellos para aplicarlos a un espacio recordarás tus propias experiencias con los colores y eso te dará seguridad para elegirlos.

Dime. ¿Qué fenómeno de la naturaleza has podido disfrutar? ¿Qué colores has visto en esa escena natural? ¿Qué te ha transmitido?

Amplía tus conocimientos sobre el color en el Curso que imparto online o presencialmente de «Color emocional aplicado al interiorismo»

1 Comentario

  1. […] Por ejemplo, para leer: relax, para jugar: ambiente dinámico y divertido, para trabajar: concentración y inspiración. A eso le llamo considerar las intenciones emocionales y te ayudará a escoger colores adecuados para el estado de ánimo que quieres tener en ese lugar y descartar los que no lo favorecen. En otro artículo del blog puedes leer un poco más  sobre los colores y los estados de ánimo. […]

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