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Cursos interiorismo online y presenciales en Barcelona. Interioristas. Mar Esplà Povo, experta en color

Cinco claves básicas para escoger el color de un espacio

1 mayo 2019

Te quiero explicar mi método para guiarte en la selección del mejor color y que no puedas decir que no sabes por dónde empezar.

Muy a menudo los alumnos de mis cursos de interiorismo (presenciales y online) me preguntan cómo escojo los colores para un proyecto de interiorismo, por dónde empiezo. Al principio les tenía que decir –Pues no lo sé, intuitivamente, supongo… – Hace unos años, buscando una respuesta un poco más concreta a esa pregunta me di cuenta de que sí que sigo un sistema, sigo de una manera inconsciente, un método en el que calibro cinco factores básicos. No dejarme ninguno me da la garantía de una buena selección de colores.

Ya hemos hablado en otros artículos que escoger el color de una estancia no es cosa automática y requiere un análisis previo para entender qué color es el más adecuado. Es recomendable antes de seleccionar el tono y matiz concreto que primero mires bien a tu alrededor, analiza, reflexiona y escoge en consecuencia.

A continuación te explico mi particular análisis basado en cinco puntos a tener en cuenta. A modo de check list tú puedes hacer lo mismo para cerciorarte de que lo has tenido todo en consideración:

1. Colores existentes.

Hay elementos de la estancia que no vas a cambiar. Estos los llamo preexistencias y las tendremos en cuenta puesto que sus colores van a estar presentes siempre o no vas a cambiar muy a menudo.

Por ejemplo el pavimento, las vigas de madera, aquel mueble verde de la abuela, el sofá azul recién tapizado…

Mira a tu alrededor. ¿Qué es lo que seguro no vas a cambiar?

2. Colores exteriores.

Desde tus ventanas ves el exterior y éste tiene color, puede que sea azul porque estás delante del mar. ¡Qué suerte la tuya! O rojizo porque tienes delante un edificio de ladrillo rojo. También puede ser cambiante por que tienes un prado que cambia a lo largo de las estaciones del año. Así que el color del exterior va a entrar por tu ventana y teñirá aunque sea sutilmente tu interior. 

Por ejemplo, que una estancia con suelo de caoba le entre una luz rojiza por el edificio de enfrente sería tener demasiado rojo en la estancia, ¿verdad? Entonces te darás cuenta que ya puedes ir descartando toda la gama de naranjas y rojos.

Mira por la ventana. ¿Qué ves?

3. Intenciones emocionales de uso

También te tienes que preguntar lo que vas a hacer en este lugar y atribuir a cada acción uno o varios estados de ánimo.

Por ejemplo, para leer: relax; para jugar: ambiente dinámico y divertido; para trabajar: concentración e inspiración. A eso le llamo considerar las intenciones emocionales y te ayudará a escoger colores adecuados para el estado de ánimo que quieres tener en ese lugar y descartar los que no lo favorecen. En otro artículo del blog puedes leer un poco más  sobre los colores y los estados de ánimo.

Pregúntate qué actividades realizarás en esa estancia:

¿actividades dinámicas o de reposo? ¿De concentración, creativas, mixtas?

4. Cantidad de luz natural y su orientación

Date cuenta de la cantidad y calidad de luz natural que entra en este espacio.

¿Hay lucernarios, ventanas? ¿Cuántas hay? ¿Qué dimensiones tienen?

Coge una brújula y estudia la orientación de la entrada de luz natural.

Este análisis te llevará a descartar muchos tonos. Te doy recomendaciones para cada orientación básica en el artículo sobre cómo escoger color según la orientación solar.

5. Preferencias personales o corporativas

Luego tienes que considerar tus gustos más auténticos y no dejarte llevar por las tendencias o modas ya que buscamos tu bienestar más verdadero.

Mira los tonos que más te atraen: amarillos, rojo, verdes, azules,…

Y también el valor y grado de pureza: pastel, grises, tonos intensos,… para gustos colores, dicen…

Si se trata de escoger colores para un lugar de trabajo deberás considerar los colores corporativos, no para aplicarlos literalmente sino para considerarlos y armonizar con el logo u otras señas de identidad de la marca.

El objetivo de este análisis es hacer una criba y descartar la mayoría de tonos y matices. Hay tantos requisitos a cumplir que en seguida te quedas con unas pocas alternativas.

Una vez tengas tres o cuatro posibilidades. Vale la pena calibrar in situ la sensación que da en el lugar con la luz, tanto la natural como la artificial, y los colores existentes. Pinta una muestra directamente en una pared, observa en diversas horas del día su efecto, fíjate cómo se transforma cuando se tiñe con la luz natural. Repite la calibración de noche cuando las luces artificiales están encendidas y observa cómo se ve el color.

Por último, te recuerdo que pintar es de las cosas más económicas y reversibles que podemos hacer para transformar un espacio y el cambio puede ser espectacular.

Es como hacer magia de la manera más eficiente, qué raro suena, ¿Verdad? ¡Pero es cierto!

¡Ahora a pintar y a disfrutar del espacio!

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