La confianza en interioristas

Me escribe un mail, le respondo y quedamos en el café de la esquina para que me explique cómo le puedo ayudar. Es como una cita a ciegas. Nerviosa, me preparo para ir al encuentro y con la taza de té verde en mano me dispongo a captar todo de esa persona. Mientras habla, escucho sus palabras, sus gestos, sus frustraciones y sus anhelos. Objetivo: captar su esencia y comprender al máximo sus necesidades. Intento acallar al máximo mi cháchara interna para que me deje escucharlo todo, sin juicios previos y mientras, voy visualizando los espacios que me imagino para esa persona. Todo desaparece y solamente estamos ella, yo y sus sueños y se nota en el aire una burbuja de confianza mutua. A partir de aquí llega el encargo y luego más reuniones y el diálogo se hace cada vez más fácil y las conclusiones y acuerdos más rápidos y brillantes.

La curiosidad, motor de la comunicación

La primera reacción que tengo cuando alguien contacta conmigo para mejorar su espacio es curiosidad.

Curiosidad por conocer ese espacio que necesita ser mejorado, tengo ganas de descubrir sus puntos fuertes, sus valores que puede enfatizar y sus debilidades que puede transformar pero sobretodo me invade la curiosidad de conocer a la persona que va a habitar ese espacio, conocerla bien, sus hábitos, sus miedos y sus sueños.

Me interesa comprender en profundidad esa persona y su espacio para poder ayudar a mejorar la relación entre ambos, como si de un idilio se tratase y yo fuera la alcahueta.

Ese interés sincero aumenta en mí la empatía y, de forma natural, surge la confianza mutua.

Algo más que idiomas.

Alguien nos convenció de que saber idiomas es lo más importante para entenderse con las personas de otros países y de otras culturas. Pero a veces hablando el mismo idioma, siendo incluso idioma materno, no hay manera de entender o ser entendido. Entonces, ¿Qué se supone que debemos hacer? ¿Qué idioma es aquél que sirve para entenderse con todo el mundo?

No se me ocurre otra manera mejor para comprender y ser comprendido al 100% que la creación de confianza y la empatía.

El mejor medio para un diálogo fructífero es el dominio del lenguaje no verbal y tener la capacidad de ponernos en el lugar del otro.

Qué pasa si no generamos confianza.

 

Oigamos algún típico comentario a propósito de esto…

-Me llegan clientes pero pocos se quedan.

-Le estoy dando propuestas una detrás de otra y no acierto a que le guste nada.

-Hablo el mismo idioma pero no comprendo qué quiere.

-No nos ponemos nunca de acuerdo.

Al final de discutir durante largo tiempo estamos diciendo lo mismo!

-Le repito varias veces e insisto que es la mejor solución y me dice que no a todo.

-Parece que no me escucha y no entiende lo que le digo.

-¿La tiene jurada conmigo?

-¿Es que no le caigo bien?

-Es tan ignorante que no sabe lo que es mejor.

-Es muy tozudo y quiere tener la última palabra.

Si eres interiorista y te sientes identificado con alguna de estas frases, quizá necesites entrenar tu capacidad para conectar con tu interlocutor.

Cuando hay química entre vosotros parece que todo fluye, todo es más fácil hasta es divertido, pero

¿Qué pasa cuando NO hay química?

El cliente y tu parecéis de planetas tan distintos que parece imposible colaborar juntos.

Habláis el mismo idioma y no hay manera de entenderse. Lo sencillo es olvidar el asunto, no me llevo bien con esta persona y punto, delego o pierdo la oportunidad. ¿Pero y si tenemos que llevarnos bien sí o sí porque por ejemplo, es un cliente potencial o es un colaborador del trabajo? En este caso, no hay más remedio que crear voluntariamente una conexión.

Cuando tu actitud es la comprensión total y sincera estás expresando interés de forma transparente y universal y, de manera natural, se va a construir una burbuja de confort y confianza. Esa burbuja es el primer paso para crear la comprensión mutua y acelerar algo parecido a “la química” deseada. La conexión.

Hay varios aspectos a desarrollar entre cliente e interiorista para que generar conexión y un espacio de relación eficaz sea fácil y automático.

La confianza, la empatía y la presencia activa.

La importancia de generar confianza

Participas en un concurso. Hay mucha competencia, el cliente está barajando varias propuestas, la tuya no es la única.

¿Cómo crees que va a decidir el cliente?

La decisión del cliente se decantará hacia el que más confianza le dé.

La gran mayoría de decisiones las tomamos de manera emocional.

La confianza puede ser un valor muy importante ¿Verdad? Entonces ¿Cómo se hace para generar esa confianza? ¿Hay maneras de generar confianza de forma voluntaria?

Sí las hay, te invito a echar un ojo al «Curso de Comunicación Emocional para Interioristas» que hacemos para desarrollar el método.

Todos tenemos la capacidad y las herramientas para ello. Las utilizamos inconscientemente cuando creemos que es realmente necesario.

Para ponerlas en práctica voluntariamente solo debemos ser conscientes de ellas y tener la intención de utilizarlas. Porque cuando generamos confianza de manera inconsciente activamos las herramientas desde la intuición.

La empatía como herramienta

La empatía es una de las herramientas que activamos inconscientemente cuando tenemos interés y genera confianza y comprensión.

Cualquier trabajo que requiera la relación y el diálogo con otras personas se realizará de manera más eficaz y con más motivación si existe empatía y una esfera de confianza entre ellas.

Así que la empatía es un valor añadido para cualquier trabajo.

La presencia activa, otra herramienta valiosísima.

Otra de las herramientas que podemos practicar es la presencia activa. Hoy en día tenemos muchas técnicas a nuestro alcance para practicar y desarrollar el Aquí y el Ahora: la presencia plena: Mindfullness, yoga, meditación, taichí, dibujo con el hemisferio del cerebro, cualquier actividad que te absorba tanto que pierdas la noción del tiempo…fíjate que todas ellas son actividades que las practicamos solos.

En el caso que nos ocupa buscaremos una manera de presencia plena pero esta vez con el otro, en mis cursos le llamo el Aquí, Ahora y Contigo.

Cuando estamos realmente con presencia activa con nuestro interlocutor, solamente estando, tal cual, estamos generando conexión real y muy valiosa. Es simple pero no es fácil, requiere entrenamiento e intención, pero cuando se consigue es muy poderoso.

¿Se puede entrenar la empatía y la presencia activa?

Sí se puede. A partir del momento que somos conscientes de estas herramientas y las entrenamos, podemos utilizarlas voluntariamente en cualquier situación y eso nos da poder para conectar con nosotros y con los demás. Con un método y un entrenamiento tenemos la oportunidad de aprender a manejar de manera consciente y eficaz esos recursos que ya están en nosotros.

Ahora es tu turno ¿Te gustaría entrenar tu capacidad para generar confianza?

¿Quieres recibir información de talleres y consejos de interiorismo?


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.